¿Salimos o no en ChatGPT? Lo que un pantallazo no responde
Ninguna medición por API reproduce lo que ve un comprador concreto en ChatGPT, tampoco la nuestra. Por qué pasa y por qué una muestra controlada vale más que un pantallazo.
Ninguna medición hecha a través de una API reproduce lo que ve un comprador concreto en ChatGPT ni en ninguno de los otros tres asistentes, y eso incluye la nuestra. Para una empresa que vende medición es una manera rara de empezar. Pero es verdad, y más vale oírlo de quien vende la herramienta que descubrirlo el día en que el comercial de México manda un pantallazo.
Porque ese día llega. Pongamos que el comercial está en Monterrey y que un cliente potencial le cuenta que ha pedido a ChatGPT una lista de fabricantes de envases industriales. La empresa no aparece. El comercial hace una captura, la manda a la central con una sola línea, «¿salimos o no salimos?», y en dirección alguien abre el informe del mes, que dice otra cosa. La conclusión fácil es que uno de los dos se equivoca. La correcta es que están midiendo cosas distintas.
Por qué la captura de Monterrey no desmiente el informe
La distancia entre las dos no es una sola cosa. Son varias pequeñas, una encima de otra, y todas están documentadas por los propios proveedores.
El plan. ChatGPT no da el mismo modelo a todo el mundo. El centro de ayuda de OpenAI tiene páginas separadas para lo que recibe la versión gratuita, lo que reciben los planes de pago y lo que reciben los espacios de trabajo Enterprise y Edu, y publica notas de versión de los modelos, que es una forma educada de decir que la respuesta cambia. El cliente de Monterrey con su cuenta gratuita y un director de compras con la cuenta Enterprise de su empresa pueden preguntar lo mismo a lo que ambos llaman ChatGPT y recibir respuesta de modelos distintos.
La cuenta. La memoria de ChatGPT, si está activada, lleva contexto de conversaciones anteriores a las nuevas. Las instrucciones personalizadas, disponibles en todos los planes, se aplican a cada conversación. Un comprador que lleva semanas preguntando por un proveedor concreto no es una muestra limpia de nada, y tampoco lo es el comercial que comprueba su marca desde la cuenta con la que lleva todo el año hablando de ella.
El lugar. Cuando ChatGPT busca en la web, OpenAI explica que puede estimar una ubicación general a partir de la dirección IP y compartir esa ubicación aproximada con sus proveedores de búsqueda para mejorar los resultados. La misma pregunta hecha desde Monterrey y desde Zaragoza no es, en rigor, la misma petición. Tampoco la pantalla tiene por qué ser la misma alrededor de la respuesta: el despliegue de anuncios de ChatGPT que OpenAI anunció en agosto se refería a 31 países europeos, España entre ellos, y México no figuraba en esa lista. Los anuncios no forman parte de la respuesta, pero sí de lo que sale en la captura.
La llamada. Una petición a la API lleva solo lo que mete en ella quien la hace. La API de OpenAI permite pasar una ubicación aproximada a su herramienta de búsqueda web, pero eso es una decisión que alguien toma y deja por escrito, no algo que se herede de una persona sentada en una oficina de Monterrey. E incluso con la búsqueda activada, el modelo decide en cada pregunta si busca o no.
Todo junto no convierte la medición por API en una mala copia del original. Significa que no hay original que copiar. A una pregunta comercial no le corresponde una respuesta de ChatGPT, sino tantas como combinaciones de plan, historial, ajustes y ubicación, y la de la captura es una sola extracción de ese abanico. Un pantallazo reenviado desde México es una anécdota con fecha y hora.
Lo que una medición sí puede ser es controlada: las mismas preguntas, en el mismo idioma, enviadas de la misma forma a los mismos asistentes, repetidas, a intervalos regulares, con los competidores medidos en idénticas condiciones. Eso no dice qué vio una persona el martes. Dice qué responden los asistentes sobre tu sector en español este mes frente al anterior, y si un competidor sale más que tú en condiciones que no cambiaron entre una lectura y otra. Es una afirmación más modesta que la del pantallazo, con la notable ventaja de que aguanta una segunda mirada. Si las condiciones se mueven, un cambio en el número puede ser un cambio en el mundo o en el aparato de medida, y nadie sabe cuál. Si se mantienen, que el número se mueva significa que ha pasado algo.
PSentry consulta ChatGPT, Claude, Gemini y Perplexity a través de sus API oficiales, dos veces al mes, por idioma y mercado, y no según dónde esté sentado cada usuario. Los proveedores retiran modelos cuando les parece, y cuando lo hacen pasamos a los más nuevos. La fecha de ese cambio va junto a la serie, porque un salto brusco en un asistente justo ese día se explica antes por el modelo que por tu mercado.
Así que la respuesta honesta al comercial de Monterrey no es ni sí ni no. Es que su pantalla es una, que no hay manera de medirla dos veces, y que lo que sí se puede medir dos veces y comparar es otra cosa: más estrecha, y bastante más útil a la hora de decidir.